Riesgos de contratar por honorarios: cuando un ahorro aparente puede convertirse en un problema laboral
En muchas empresas, especialmente en pequeñas y medianas organizaciones, la contratación por honorarios suele verse como una alternativa flexible para incorporar talento y reducir costos administrativos. Sin embargo, utilizar esta modalidad de manera incorrecta puede generar problemas laborales, fiscales y de seguridad social.
Antes de decidir contratar a una persona por honorarios, es indispensable comprender cuándo esta figura es legalmente procedente y cuándo, en realidad, la relación puede ser considerada una relación laboral.

¿Qué significa contratar por honorarios?
La contratación por honorarios corresponde, en términos generales, a una prestación de servicios de naturaleza civil o mercantil. En este esquema, el prestador del servicio actúa con autonomía técnica y organizativa, asume la forma en que ejecutará su trabajo y no se encuentra sujeto a la dirección o subordinación de quien lo contrata. En otras palabras, el elemento esencial que distingue un contrato por honorarios de una relación laboral es la ausencia de subordinación.
El principal riesgo: que exista una relación laboral encubierta
Uno de los errores más frecuentes consiste en asumir que basta con firmar un contrato de prestación de servicios para evitar obligaciones laborales. En realidad, las autoridades y los tribunales analizan los hechos y no únicamente el nombre del contrato. Si la persona:
Cumple un horario.
Recibe instrucciones constantes.
Está sujeta a supervisión.
Utiliza los recursos de la empresa.
Forma parte de la estructura organizacional.
Debe acudir diariamente al centro de trabajo.
Percibe un pago periódico por sus servicios.
Es posible que exista una relación laboral, independientemente de que las partes hayan firmado un contrato por honorarios.
Consecuencias para la empresa
Cuando una autoridad determina que existió una relación laboral, las consecuencias pueden ser significativas.
1. Pago de prestaciones laborales
La empresa podría verse obligada a cubrir prestaciones que nunca fueron otorgadas, como:
Aguinaldo.
Vacaciones.
Prima vacacional.
Prima de antigüedad, cuando corresponda.
Horas extraordinarias.
Participación de los trabajadores en las utilidades (PTU), en los casos aplicables.
Dependiendo del tiempo de la relación, estas cantidades pueden representar una carga económica considerable.
2. Reclamaciones por despido
Si la empresa decide terminar la relación bajo el argumento de que se trataba de un contrato por honorarios, la persona podría demandar alegando la existencia de un vínculo laboral.
En ese escenario, podrían reclamarse, entre otros conceptos:
Indemnizaciones legales.
Salarios caídos en los casos previstos por la ley.
Prestaciones devengadas.
Actualizaciones e intereses cuando resulten procedentes.
Además del impacto económico, un procedimiento judicial implica tiempo, recursos y costos de defensa.
3. Riesgos ante el IMSS
Si una persona debió haber sido registrada como trabajador y no lo fue, pueden generarse diferencias en el pago de cuotas obrero-patronales, así como recargos, actualizaciones y, en ciertos casos, multas. Estas revisiones pueden abarcar varios ejercicios y representar un impacto financiero importante para la empresa.
¿Cómo reducir estos riesgos?
No toda contratación por honorarios es incorrecta. Existen actividades que legítimamente pueden desarrollarse bajo este esquema, especialmente cuando se trata de servicios especializados, asesorías independientes o proyectos específicos.
Para disminuir riesgos, es recomendable:
Analizar la naturaleza real de las funciones antes de definir el tipo de contratación.
Verificar si existirá subordinación.
Evitar imponer horarios o controles propios de una relación laboral cuando realmente se trate de un prestador independiente.
Elaborar contratos acordes con la realidad de la prestación del servicio.
Revisar periódicamente los esquemas de contratación implementados por la empresa.
Solicitar asesoría jurídica antes de adoptar modelos de contratación que puedan generar contingencias.
La prevención siempre resulta menos costosa
En muchas ocasiones, la contratación por honorarios se implementa con la intención de simplificar la administración o reducir costos. Sin embargo, cuando el esquema no corresponde a la realidad de la prestación de servicios, el supuesto ahorro puede convertirse en un problema con un impacto económico considerable. La mejor estrategia consiste en evaluar cada caso de manera individual, documentar adecuadamente la relación jurídica y asegurarse de que la forma de contratación refleje fielmente la manera en que se desarrollará el trabajo.
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En Gil & Solis asesoramos a negocios y empresas para implementar esquemas de contratación que cumplan con la legislación laboral, fiscal y de seguridad social, reduciendo riesgos y brindando mayor certeza jurídica. Nuestros servicios incluyen:
Elaboración y revisión de contratos de prestación de servicios profesionales (honorarios).
Diagnóstico de riesgos en esquemas de contratación de personal.
Análisis para determinar si una relación debe formalizarse como laboral o por honorarios.
Diseño e implementación de políticas de contratación.






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